El Vicio del Cimarrón

28/5/07

¡Ojalá os atragantéis, empecéis a toser y sufráis una combustión espontánea!



Uno muy breve.
Esto era un país imaginario donde un día salieron a la calle todos sus ciudadanos (aunque en este país imaginario se llamaban lerdicos), se miraron los unos a los otros en silencio hasta que uno dijo: "yo os encontraré el punto g a todos".

Y ningún susurro deshacía el silencio abismal de aquellas gentes. Al otro lado de la plaza otro vociferó: "¿es que nadie se va a preocupar por los pantanos?".
Alguien soltó una tímida risilla... seguramente algún intelectual. Una señora le cruzó la cara a su compañero y exclamó: "a mi padre no le va a dar por culo nadie". Así nació en aquel país imaginario el primer aviso de represión electoral en caso de ejercer el libre derecho al voto.
Dos ancianos lanzaron dos adoquines contra el Sepu (pues la imaginación tiene un límite) de la acera de enfrente y por un momento surgió la esperanza de vivir sin andar con contratitos de mierda, pero una joven exuberante empezó a gritar histérica señalando a los dos viejos que no entendían aquella reacción.
Como en un efecto cadena el griterío se hizo algo ensordecedor y nunca cesó. Así que el tío de los puntos ges y el amante de los pantanos se retiraron a un bunker con litros de sangría y para cuando salieron se habían inventado el bipartidismo.
Aquel país continúa sin ningún mérito en el universo de "por favor-nunca jamás".

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10/3/07

Esto es la guerra





Tesis: Los cuerpos de seguridad del metro de Madrid dan empleo a neonazis y racistas. La gran mayoría de subnormales activistas de ultraderecha tienen su nicho laboral particular en los cuerpos de seguridad públicos y privados. Son caldo de cultivo y se les mantiene con una remuneración para que luego puedan dedicarse a agresiones fascistas organizadas.




John Berger prefiere los soldados a los políticos, y yo estoy con él; los soldados al menos mueren (por lo que creen). Los demás somos patricios y esclavos, pues la historia no da para más. Muy posiblemente somos todos esclavos.
A cambio...no hay nada a cambio, porque nada de lo que hay se ha pedido y lo que se demanda, se tergiversa en imposible.
Al menos puedes elegir, ¿no? Puedes aplicarte el auto-ostracismo (en su amplia gama de variantes
institucionalizada 1, heroica 2, o particularmente molesta ...).

Motivos, lo que sobran son motivos.

Ej:
Anteayer volvió a tocar mani en Colón; se encendieron los animos se está gente que lo pasa tan mal y luego se fueron a ver a su equipo.
Ayer estos españoles de pro montaron un despreciable espectaculo racista en el anden del metro de Mendez Alvaro; un puto nazi militar venido a menos, seguramente segurata del mismo metro fuera de su jornada laboral, casi mata a un hombre mayor y a dos chicas sólo por ser sudamericanos. Todo el puto vagón se quedo mirando cobardemente y algunos otros que deberían estar en un zoo empezaron a gritar consignas racistas y a gritar cosas sobre el orgullo de ser español.
La pija más asquerosa del lugar se sobreexcitó con todo esto y puso su grano de arena dandole una patada a la bolsa de la compra de una de las agredidas con todo el desprecio de la jet set...creo que algún Agag de por allí se enamoró.

Había dos niños pequeños allí que vieron como se gritaba y agredía a su madre, como se la humillaba tirando su humilde compra por el andén, vieron al hombre mayor derrumbarse y echarse a llorar de impotencia cuando todo pasó. Los hijos de puta se volvieron a subir al metro y este arrancó. Oí aplausos. Una de las chicas nos decía que prefería estar jodida en su país que estar aquí soportando humillaciones de la misma gente que la explota; se la veía fuerte, no era ninguna mindundi, que es lo que pensaban todos aquellos monos del PP, tenía amigos abogados y la quería liar, por supuesto que sí. Pero el hombre mayor se marcho humillado sin ni siquiera plantearse denunciar aquello. Yo tenía una bola de vergüenza en la garganta que no se me fue en toda la tarde.
Pero se me quedó una cara, la del segurata del metro que entre sonrisas les respondía a sus denuncias: "ya, pero es que esto es la guerra".
Muy bien, pues tengo una bonita navaja para alojar en uno de esos patricios la próxima vez, tendré que llevarla encima ahora que la guerra ya es oficial.

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29/1/07

Internet no tiene más repercusión que la aparición del servicio de Correos





En Diciembre, el honor de "Persona del Año" de la revista Time no les cayó a Ahmadinejad, Chavez, Kim Jong-Il, ni a ningún otro de los sospechosos habituales, sino que fue para "tí": para todos y cada uno de nosotros, creadores de contenidos en la World Wide Web. La portada del Time mostró un teclado en blanco con un espejo como monitor del ordenador, permitiéndonos a cada uno de nosotros vernos como reflejo. Para justificar esta elección, los editores citaron el giro global de las instituciones terrestres a la emergente democracia digital donde los individuos -tú- son ambos ciudadano y rey.





Hubo más en esta decisión de lo que parece a primera vista, y más que el sentido habitual del término. Si hubo en algún momento una elección ideológica, consistió en esto: El mensaje -la nueva ciberdemocracia permite a millones que se comuniquen y organicen, circunvalando al control estatal centralizado- enmascara una serie de inquietantes huecos y tensiones.

Primero, la ironía obvia, todo el que mira la portada del Time no ve a los otros con los que se supone que ha de estar en comunicación directa. Ven la imagen espejada de sí mismos. No es sorprendente que Gottfried Leibniz, el filósofo alemán del siglo XVIII que inventó el sistema binario, sea una de las referencias filosóficas predominantes para los teóricos del ciberespacio: Consideremos su concepto metafísico de "mónadas", esas entidades de la percepción que son al reino mental como son los átomos a lo físico, pero "sin ventanas" que se abran directamente a la realidad exterior. ¿No tiene eso un inquietante parecido con aquello a lo que somos reducidos al sumergirnos en el ciberespacio? La típica persona que navega hoy sentándose sóla frente a la pantalla de un PC, está convirtiéndose cada vez más en una mónada sin una ventana directa a la realidad, encontrando sólo simulacro virtual, y aun así cada vez más inmersa en la red global, comunicándose sincronizadamente con el planeta entero.

Una de las últimas modas entre los radicales sexuales es el "masturbathon", un evento colectivo en el que cientos de hombres y mujeres gozan por motivos de caridad. Los masturbathones construyen un colectivo de individuos que están preparados para compartir algo con otros. ¿Pero que están compartiendo? El solipsismo de su propio gozo estúpido. Uno puede conjeturar que el masturbathon es la forma de sexualidad que se adapta perfectamente a las coordenadas del ciberespacio.

Esto, sin embargo, es sólo parte de la historia. Además, el "tú" que se reconoce a sí mismo en su imagen en la pantalla se encuentre profundamente dividido: nunca soy simplemente la persona que soy en la pantalla. Primero se encuentra el (obvio) exceso de mí como persona física "real" sobre mi persona en la pantalla: a los marxistas y otros pensadores en disposición a la crítica les gusta destacar que la supuesta "igualdad" en el ciberespacio es engañosa. Ignora todas las disposiciones materiales complejas (mi riqueza, mi posición social, mi poder o su falta, etcétera). La inercia de la vida real desaparece magicamente en la navegación sin fricción en el ciberespacio. Lo que la Realidad Virtual provee es la realidad en sí misma deprivada de su sustancia. Del mismo modo en que el café descafeinado huele y sabe como el café real sin ser la cosa real, mi persona en la red, el "tú" que veo ahí, siempre es ya un Yo descafeinado.

En segundo lugar, está el efecto opuesto y a la vez mucho más inquietante: el exceso de mi persona en la red sobre mi persona "real". Nuestra identidad social, la persona que asumimos ser en nuestra interrelación social, es ya de por sí una "máscara", ya que implica la represión de los impulsos que no nos resultan admisibles. Sin embargo, es precisamente bajo las condiciones de "tan sólo jugar" que las reglas que regulan los intercambios en nuestra "vida real" son suspendidos temporalmente, que podemos permitirnos desplegar estas actitudes reprimidas. Pensemos en el proverbial impotente y tímido que mientras participa en un juego interactivo en el ciberespacio, adopta la identidad de un asesino sádico o de un seductor irresistible. Es demasiado simple decir que esta identidad es tan sólo un suplemento imaginario, una huída temporal de la impotencia en su vida real. La cuestión no está ahí; y es que puesto que él sabe que el juego interactivo dentro del ciberespacio es "tan sólo un juego", entonces puede "mostrar su verdadero yo" y hacer cosas que nunca haría interactuando en la vida real. Tras la apariencia de una ficción, se articula la verdad sobre uno mismo. El propio hecho de que perciba mi propia autoimagen virtual como mero juego me permite suspender los obstáculos habituales que evitan que haga efectivo mi "lado oscuro"; en el espacio, se dan alas a mi "Ello".

Y lo mismo sucede con la gente con la que me comunico en el ciberespacio: nunca puedo estar seguro de quién son. ¿Son "realmente" de la forma en que se describen a sí mismos? ¿Hay una persona "real" detrás de la persona de la pantalla, o es esa identidad virtual una máscara para varias personas distintas? ¿Posee y manipula la misma persona "real" varias identidades virtuales distintas? ¿O quizá estoy tan sólo relacionándome con una entidad digitalizada que no se corresponde a ninguna persona "real"? Brevemente, "interfaz" significa precisamente que mi relación con el Otro nunca es cara a cara, que se encuentra siempre mediada por la maquinaria digital interpuesta cuya estructura es la de un laberinto. Yo "navego", errante en este espacio infinito donde circulan los mensajes libremente sin destino fijo, mientras que el Todo de ello -esta circuitería inmensa de "murmullos"- permanece siempre más allá del alcance de mi comprensión. El anverso de la democracia directa del ciberespacio es esta magnitud impenetrable y caótica de mensajes y sus circuítos que siquiera el mayor esfuerzo de mi mente puede comprender. Emmanuel Kant lo habría llamado un Sublime del ciberespacio.

El potencial revolucionario de Internet está lejos de ser evidente
Slavoj Zizek

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18/1/07

Hay que matar una primera vez para poder plantearse un deicidio



Somos ilusorios a los ojos del resto porque no hay pregunta formulada, sólo contemplación; y en un mundo sin preguntas no existe la experiencia, y esta, con el paso del tiempo se pierde, y con ella toda implicación. Tras todo el tiempo en que no importamos, sólo somos cuerpo vivo, la boca se pudre y todo es acidez. ¿Quién va a saber responder cuando se abran otra vez las puertas?

Si el tiempo transcurrido ha mellado lo suficiente sólo nos contestaremos a nosotros mismos...a la misma segunda persona que nos adjudicamos en nuestra mente y responsable de todo lo que nos recriminamos, única compañera de verdad, tanto, que no contempla amarnos; así pues, única enemiga de nuestra participación en la existencia.
El gran logro del futuro es aniquilar esa voz en segunda persona, herencia infecta de la religión y primer agente de control social.

Todo supuesto sistema de defensa no es más que un síncero pánico a esa omnipresente voz, y todo ese pánico no revela más que una clara efectividad autodestructiva de toda iniciativa.

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19/12/06

El silencio y la espera circunscriben el corazón de la revolución.






A propósito del progreso y del tiempo-ahora, una pequeña chapa para la posteridad: (acerca de las tesis sobre el concepto de hªde W. Benjamin)

En un contexto bélico, un judío asimilado al que muchos sionistas han reclamado, un nostálgico del pasado entendido como mecha del poder revolucionario y eje de proyección hacia el futuro, un marxista heterodoxo, puesto que reivindicó el materialismo histórico reinterpretando el pensamiento de Marx, un romántico próximo al materialismo, una persona, en definitiva, inclasificable, no puede sino situarse en el lado de los oprimidos, de los vencidos, bajo la regla del estado de excepción. Un filósofo de los extremos y un pensador de los marginados.

Se desprende del pensamiento y de la obra de W.Benjamin una amalgama de referentes, un collage de ideas (lo que nos lleva a pensar en otra conexión, otro eclecticismo que apunta hacia las vanguardias de la primera mitad del siglo XX) que se traduce en dos elementos esenciales e inherentes a su propia producción: por un lado, y en el caso de las tesis, su articulación en aforismos filosóficos, en estructuras que presentasen la analogía perfecta con la forma de un texto sagrado (el "ansia" mística) y la analogía con su propia forma de pensar el materialismo histórico: a través de la caza de las imágenes mentales del mismo.
Por otro lado, ese collage de ideas nos lleva a la propia y original forma de pensar y de mirar de Benjamin, una mirada caleidoscópica que se opone a la forma de mirar tradicional de los filósofos occidentales, y que le conduce a pensar en aquellos que sistemáticamente han sido ignorados, la presa que, como ha sido siempre costumbre, es arrastrada en el triunfo. Como Benjamin denomina, los ignorados son el patrimonio cultural, cuyo origen se encuentra no sólo en la fatiga de los grandes genios que lo han creado, sino en la esclavitud sin nombre de sus contemporáneos. La mirada de Benjamin, como oprimido mismo, como marginado, al depositarse en el patrimonio cultural, no puede sino sumirse en el horror, en la barbarie. Pero el materialista histórico se distanciaría en la medida de lo posible, para pasar por la historia el cepillo a contrapelo.

El concepto de historia, que poco está alejado de su propia vida (ya que, no obstante Benjamin escribe las tesis pocos meses antes de que fracasase su tentativa de huir de la Francia ocupada pasando por los Pirineos, al ser interceptado por la policía de Franco, y terminase suicidándose en 1940) para Benjamin es una suerte de cortejo triunfal en el que participan los vencedores, caminando sobre los vencidos y que se reproduce a través de los historiadores historicistas, que se compenetran con estos vencedores, todos herederos de los que han vencido, manteniendo así el statu quo de la historia. El peinar la historia a contrapelo o esa forma de pensar que propone Benjamin se traduciría, en este caso, en no aceptar el unirse al cortejo triunfal y así, oponerse a la versión oficial y dominante de la historia, aquella que va "en el sentido del pelo".

Introduce una cita de Nietzsche (en la tesis XII), concretamente de Sobre las ventajas e inconvenientes de la historia, que habla de la necesidad de la historia, pero diferente a la necesidad que suscita en un vago malcriado en los jardines del saber. Ambos critican, de este modo, a aquellos que habrían llegado a un estado de aceptación del statu quo, a lo que Benjamin se refiere como conformismo; contra los conformistas, hasta las propias filas de la socialdemocracia alemana llevará su denuncia. Y es que en ese momento, la socialdemocracia se complacía en asignar a la clase trabajadora el papel de redentora de las generaciones futuras, olvidando por su parte el odio y la voluntad de sacrificio, pues ambos se nutren de la imagen de los antepasados oprimidos y no del ideal de los descendientes libres. Con el baluarte de la necesidad de revolución, buscaban la redención de las nuevas generaciones a través de ellas mismas, posponiendo la lucha hasta... nunca, y quedando en una posición privilegiada, a la altura de los historicistas y de los herederos de los vencedores y de los propios vencendores. El sistema se perpetuaba sin predicción de solución. De esta misma forma, sin predicción de fin, dice Benjamin que se estructura el dogma principal de la socialdemocracia, el de un concepto de progreso de la humanidad, sin fin y esencialmente incesante. Así, las tesis de Benjamin se convierten en una impresionante crítica revolucionaria que arremete contra este dogma del progreso inevitable y de paso, contra las concepciones conformistas de la historia, que terminan de cerrar herméticamente la maquinaria de esta doctrina. A diferencia de Nietzsche, que en su idea del superhombre incluía la necesidad de que los hombres fueran meros medios para un bien perfeccionado, que concebía el progreso como la masa de todo lo sacrificado, y así la redención en manos de la individualidad, del héroe, Benjamin concentra sus esperanzas en detener el progreso que, como una tempestad, se lleva al ángel de la historia hacia el futuro sin que las ruinas del pasado sean redimidas. Al revés que la propuesta de Nietzsche, la de Benjamin se muestra solidaria con las víctimas que lucharon y cayeron, y está en manos de la colectividad el luchar por el pasado oprimido (y no por el futuro que termina por conformar a los hombres) a través de una peculiar concepción del tiempo que lleva en sí misma el germen de la salvación. Este concepto de tiempo implica, como los adivinos hacían negando que éste pudiera ser homogéneo o vacío, tratando de extraer lo que se oculta en su seno, un tiempo "ahora"; tiempo mesiánico, que estructura la historiografía materialista desligándola de la concepción de progreso, de adición de hechos concatenados. El pensar que propone Benjamin, diferente al socialdemócrata, al fascista o al tradicional, se orienta hacia una construcción del tiempo, del pasado, que permite que el pensamiento se detenga de golpe en una constelación cargada de tensiones, y así se pueda reconocer el signo de una detención mesiánica del acaecer. Es decir, se debe reformular el tiempo histórico (una nueva forma de pensar el materialismo histórico, en fragmentos, imágenes, mónadas cargadas de significado) y por extensión el concepto de historia para que, y siendo que a nosotros, como a las generaciones que nos precedieron, se nos ha sido dada una débil fuerza mesiánica sobre la cual el pasado tiene un derecho, podamos redimirnos a través de la plena recuperación del pasado de "nuestros" oprimidos, concibiendo cada día pasado como instantes vividos que son, cada uno de ellos, los días del juicio final. De ahí que la vida se conciba como un permanente estado de excepción, como una alerta para el salto a la salvación.

La lucha de clases debe repensarse como la lucha por la historia, que es al fin y al cabo la lucha por la expropiación de los instantes vividos y por la memoria de los caídos (del patrimonio cultural) que, una vez redimidos, permitirán terminar con la historia de hechos acumulados y con los baluartes de los vencedores que son el progreso, la civilización y la modernidad. La lucha revolucionaria a favor del pasado oprimido, en un presente entendido como tiempo-ahora, permite que podamos confiar en un mesías tal como el proletariado emancipado (del conformismo, de la historia historicista, de las herencias de los vencedores, de la dominación y de la alienación del tiempo vivido y de nuestros vencidos) en acción revolucionaria que detenga el día y el tiempo. Una mirada y una práctica desde abajo y hacia detrás para adueñarse del recuerdo y arrancar a la tempestad del progreso al ángel de la historia, para que se detenga, despierte a los muertos y recomponga lo despedazado.

El silencio y la espera circunscriben el corazón de la revolución .

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El progreso no tiene nada de revolucionario


La libertad de expresión viene recogida en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En ella se contrapone el concepto de censura como elemento arcaico de una sociedad que se espera superar.

La libertad es el fin de la sociedad, ya que todo empezó anulando ese derecho en Mesopotamia, paradigma del origen del mundo tal y como lo conocemos; la urbe. Allí comienza la propiedad privada como algo por lo que la "ley" vela; los esclavos, las mujeres, el poder... (Recomiendo "Del hacha al chip" de James Burke y Robert Ornstein para tener claro el materialismo histórico a través de los logros de la técnica)

Es la Ilustración burguesa de Francia la que quiso "tener razón", vencer la basura que venía de antes y alentó a las clases trabajadoras con los conceptos: libertad, fraternidad e igualdad. Pero es el pensamiento posmoderno el que limpia de mentiras dos siglos de falsas promesas y conceptos que la sociedad más que desear, persigue; pues como se recoge en la wikipedia,
"el mismo artículo de la DUDH restringe el derecho a las establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás.
En la práctica es un pretexto para que los estados vulneren, en mayor o menor medida, esta libertad". Ya que se considera, una vez más, los derechos y libertades de terceros únicamente como "propiedad privada".
Para los reticentes a cuestionar la propiedad privada en términos de ilegalidad, un ejemplo sencillo:
La burguesía de entonces persigió otro tipo de libertad, la libertad "de comercio"; por la que la verdad de una idea se demuestra en su competitividad frente a las demás.
Es decir, controla los medios de producción y tendrás la verdad, la historia, y el futuro; aunque lo que fabriques sea la falsedad.
Y para dar un final cíclico persigamos esa falsedad, denunciémosla...censurémosla sería lo lógico y deseable. Es decir, restrinjamos la libertad de expresión.

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