18/1/07

Últimas copas en el Teatro de las Ánimas

Hay canciones que las tarareas constantemente de por vida.
Con algunas de ellas igual tienes una relación especial y otras no sabes como quitartelas de la cabeza...yo amo una canción (que otros antes que yo han disfrutado):

Russian Dance de Tom Waits une la alegría y la deserción que escoltan mis dias, con ella siempre paso de la renuncia a la embriaguez y del vitalismo a lo patético. Es gradiosa, sublime y trágica. En palabras de Nietzsche, "la fusión con la totalidad de la vida", una vida infame, una vida a cuestas, una vida que retorna al origen, a esa música danzada, como única salvación.

P.D: el video está montado por una compañía de teatro de-no-sé-donde que jamás podre ver, ni ellos saber de mí, así que, aunque les agradezca en el alma su buen gusto y talento ( pues el video lo demuestra) me ahorraré llenarme la boca con sus pelocos y pelopos...aunque vaya puto amo el que baila a lo Zorba!



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